Lo malo de desengancharme del caballo era que sabía que tendría que volver a juntarme con mis amigos en un estado de consciencia plena. Sick Boy por ejemplo, se desengancho del caballo al mismo tiempo que yo; no porque quisiera hacerlo, sino sólo para fastidiarme, sólo para mostrarme lo inútil que era quitándole merito a mi propia lucha. Vaya un cabrón retorcido ¿no os parece?. Y mientras lo único que yo quería era estar tirado sintiendo lastima de mi mismo, él insistía en contarme por enésema vez una de sus múltiples teorías sobre la vida