En desolation row las sirenas de los petroleros no dejan reír ni volar
Y desafiando el oleaje, sin timón ni timonel, por mis sueños va, ligero de equipaje, sobre un cascarón de nuez, mi corazón de viaje, luciendo los tatuajes de un pasado bucanero, de un velero al abordaje, de un no te quiero querer.
¿Y cómo huir cuando no quedan islas para naufragar?
Joaquín Sabina
